sábado, 23 de octubre de 2010

Yo te ayudo


“Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo

Isaías 41:13

Hay momentos en la vida en donde no tendríamos que tomarnos de la mano de Dios, puesto que la mayoría de veces que nosotros nos tomamos de su mano, tendemos a soltarnos, por esa razón hay momentos en los que lejos de tomar la mano de Dios, debemos dejar que EL NOS TOME DE LA MANO DERECHA.

Y es que hay una gran diferencia entre tomar una mano, a que nos tomen de la mano.

Por lo general cuando nosotros nos tomamos de la mano de Dios y vemos que las situaciones o circunstancias que nos rodean son adversas, tendemos a soltarnos y apartarnos de Él, nuestro ánimo decae, nuestra fe se debilita y es allí en donde somos presa fácil para el enemigo.

Y es que intentar tomar a Dios de la mano es muestra muchas veces de una independencia de Dios, es decir, el hecho de quererle tomar la mano es señal de que vamos con la intención de soltarnos o tomarnos cuando se nos dé la gana o queramos, en los momentos y circunstancias que lo necesitemos, pero NO una TOTAL dependencia de Él.

En cambio, cuando permitimos que El nos tome de la mano, cuando nos rendimos por completo y reconocemos que lo hemos intentado miles de veces y siempre fallamos, cuando por fin comprendemos que ya no podemos seguir luchando en nuestras propias fuerzas, es cuando le permitimos a El que nos tome de la mano.

Y es que cuando Dios nos toma de la mano tenemos que tener la seguridad que El JAMAS NOS SOLTARA, porque no es como nosotros, sino que El es Todopoderoso y en cualquier momento o circunstancia de nuestra vida, El estará allí.

Lo ideal para nuestra vida seria rendirnos a Dios, reconocer que en este mundo no podemos sobrevivir sin Él, reconocer que nuestras fuerzas dependen de Él y que nuestra capacidad se rinde a sus pies; por lo tanto desde el momento que nosotros nos rendimos a nuestras propias capacidades y le pedimos al Señor que El tome el control de nuestra vida, es allí en donde Dios con completa libertad viene y NOS TOMA DE LA MANO y NO NOS SUELTA.

En mis momentos de oración siempre le digo al Señor: “Dios mío, tómame de la mano y no me sueltes”, porque sé que si yo intento tomar su mano lo soltare en algún momento de debilidad, pero cuando yo confío en El y le digo que me tome de la mano, tengo la convicción que pese a que los momentos de debilidad vengan a mi vida, El me sostendrá, porque me tiene tomado de la mano derecha.

Lo más lindo de todo esto, es que Dios nos promete en su Palabra que nos tomara de la mano derecha y también junto con ello nos dice: “No temas, Yo te ayudo. Indiscutiblemente Dios es hermoso, puesto que nos da la seguridad que necesitamos, y es que El nos conoce a perfección y sabe que por naturaleza somos temerosos y débiles, pero El nos hace saber que si estamos con El no hay porque temer, pues EL NOS AYUDA.

Amados(as) hoy es un buen día para permitir que Dios te tome de la mano derecha y te ayude, ya no sigas intentando salir adelante en tus propias capacidades, no sigas en enemistad con Dios, es hora de reconocer que fuera de Él nada podemos hacer, es momento de reconocer que si estamos aquí, es porque Dios así lo quiso y porque hará algo precioso en nuestra vida, pues el que comenzó la buena obra en nosotros, será FIEL en completarla.

Deja a un lado todo aquello que te evita rendirte al Señor, reconoce tu urgente necesidad de Él y permite que te tome de la mano, en El estarás seguro, pues EL TE QUIERE AYUDAR.

Si permites que te tome de la mano derecha, Dios te dice hoy:

“No temas, yo te ayudo

viernes, 15 de octubre de 2010

Momentos a solas



“Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva”.

Salmos 139: 23, 24

(Traducción en lenguaje actual)

A veces perdemos el enfoque de la vida por las diferentes tareas diarias que realizamos y más aun cuando la monotonía y el estrés se apoderan de nosotros y nos olvidamos de esos momentos a solas que Dios desea pasar con nosotros.

Y es que muchos de nosotros nos olvidamos de lo más importante de la vida, lo cual es mantener esa comunión activa con nuestro Señor.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste un momento a solas con Él?, ¿Cuánto fue la última vez que le cantaste a solas, mientras vivías lo que le decías?, ¿Cuándo fue la última vez que sentiste su presencia que te abrazaba y las lagrimas de tus ojos no se pudieron contener?

Con el transcurrir del tiempo y de los años muchos olvidamos aquellos momentos a solas que pasábamos con El, esos momentos que marcaron positivamente nuestra vida para que ahora seamos lo que somos, esos momentos que añorábamos en donde nos rendíamos delante de Él y permitíamos que ministrara nuestra vida como a El bien le pareciera.

¿Recuerdas esos momentos inolvidables?, esos momentos a solas que pasabas con El y en donde te sentías la persona más privilegiada sobre la faz de la tierra porque podías sentir como El estaba contigo manteniendo una comunión.

Lastimosamente muchos de nosotros permitimos que la monotonía y el estrés nos lleven a olvídanos de esos momentos a solas que son tan importantes para todo hijo de Dios.

No hablo de cuando vas a tu Iglesia, ni cuando estás en una reunión y buscan del Señor, no, hablo de esos momentos a solas personales, en donde tú decides por cuenta propia ir y doblar tus rodillas delante del Señor y comenzar a hablar con Él, como con tu mejor amigo, mientras El se deja sentir en tu vida de una manera poderosa y que refresca tu vida espiritual.

Hoy Dios quiere que sepas que anhela esos momentos en los cuales le dedicabas tiempos a solas, en donde ibas por deseo propio a buscarlo y a alimentarte de su presencia. Dios te está esperando en el mismo lugar en donde te encontrabas con El, Dios está deseoso de oírte, de escucharte, de que le cantes y sobre todo que comiences a confiar en Él como antes lo hacías.

¿Qué esperas?, ¿Por qué dudas más?, ¡Ve delante de tu Padre!, ¡Búscalo! Porque sin duda lo encontraras, hoy Dios quiere restaurar esa comunicación contigo, pues El jamás se ha olvidado de ti y de los momentos a solas que han pasado juntos.

Hoy quiero invitarte a que terminemos este devocional realizando una pequeña oración, dile al Señor:

“Padre hermoso, te doy gracias porque cada día me sorprendes con tu creatividad, porque al despertar puedo ver cómo has renovado tu misericordia sobre mi vida, porque a pesar de mis errores me sigues amando y demostrándome que jamás te has olvidado de mi, hoy quiero restaurar mi comunión contigo, hoy quiero volver a experimentar esos momentos a solas como lo hacíamos en otros tiempos, te necesito, necesito tu presencia, necesito mucho de ti, no quiero otra cosa que no seas tú, cada día quiero estar pegado a ti, no permitas que el afán y la monotonía me lleven a olvidarme de ti, al contrario, que cada cosa que viva a diario me lleven a mantenerme en comunión continua contigo, Señor, te pido perdón por todos mis errores, quiero a partir de este día comenzar de nuevo y mantener diariamente esos momentos a solas contigo que tan bien me hacen. Gracias Señor porque sé que tu estas aquí, porque sé que tu estas restaurando mi relación personal contigo, Gracias mi amado Padre por todo lo que tú haces por ti, realmente las palabras no alcanzarían para expresarte lo agradecido que estoy por tenerme en cuenta y querer pasar momentos a solas conmigo, Gracias te doy en el Nombre de Jesús, Amen”

¡Dios quiere tener momentos a solas contigo!