
“No visualices en tu mente un trono en el cielo sintiendo que todo esta Allá lejos. Dios ha puesto su trono en nuestro corazón y nosotros somos el templo del Espíritu Santo. Cuando él libera su poder no es desde el cielo sino desde su trono, desde nuestro corazón” Dutch Sheets.
Hace unas cuantas horas mi hermano menor me pregunto mi opinión acerca uno de los pasajes de la biblia que más me han impactado el cual es el salmo 29.
Recuerdo que en una ocasión en mi iglesia hubo una campaña de 90 días de oración, en el cual se abrió la iglesia para que la gente que lo deseara llegara a orar y buscar de la presencia de Dios, generalmente yo iba con el grupo del medio día, pero un día llegue más temprano de la cuenta y me senté cerca del altar, solo para ver quién era el primero en llegar y en ese momento se abrió la puerta, me sorprendí al ver a un hombre acercándose por el pasillo; el hombre estaba sin afeitarse desde hace varios días, vestía una camisa rasgada, tenía el abrigo gastado cuyos bordes se habían comenzado a descoser. El hombre se arrodilló, inclinó la cabeza, luego se levantó y se fue. Durante los siguientes días el mismo hombre, siempre al mediodía, estaba en la iglesia cargando una maleta… se arrodillaba brevemente y luego volvía a salir.
Un día me puse en la puerta de la Iglesia y cuando el hombre se disponía a salir me le acerque y muy sutilmente le pregunte: “¿Qué haces aquí?” El hombre me dijo que trabajaba cerca y tenía media hora libre para el almuerzo y aprovechaba ese momento para orar. “Sólo me quedo unos instantes, sabe, porque la fábrica queda un poco lejos, así que sólo me arrodillo y digo: Señor, solo vine nuevamente para contarte cuán feliz me haces cuando me liberas de mis pecados… no sé orar muy bien, pero pienso en Ti todos los días… así que, Jesús, este es Juan reportándose”. Honestamente me sentí tonto, le dije a Juan que estaba bien y lo invite a comer, luego al llegar a casa me arrodille, sentí derretirse mi corazón con el gran calor del amor y encontré a Jesús. Mientras lágrimas corrían por mis mejillas, en mi corazón repetía la plegaria de Juan: “Sólo vine para decirte, Señor, cuán feliz fui desde que te encontré a través de mis semejantes y me liberaste de mis pecados… No sé muy orar bien, pero pienso en Ti todos los días… Así que, Jesús, soy yo reportándome”.
Con los meses note que Juan ya no llegaba a la iglesia y me empezó a intrigar la idea de que podría haberle pasado algo, y no hice nada más que orar por él, para sorpresa mía, cuando tuve que rotar en medicina interna había un paciente que se me hizo muy conocido, pregunte a unas enfermeras su nombre y en efecto era Juan, me dijeron que estaba enfermo, que pese a que todo el staff de médicos estaban muy preocupados por su estado, todavía creían que tenía una oportunidad de sobrevivir. También me comentaron que la semana que Juan estuvo en el hospital trajo muchos cambios, él sonreía todo el tiempo y su alegría era contagiosa. La Enfermera Jefe no podía entender por qué Juan estaba tan feliz, ya que nunca había recibido ni flores, ni tarjetas, ni visitas. Me le acerque a Juan con la enfermera y esta me dijo, mientras el escuchaba:
“Ningún amigo ha venido a visitarlo, no tiene a donde recurrir”.
Sorprendido, el viejo Juan dijo con una sonrisa: La enfermera está equivocada… pero ella no puede saber que todos los días, desde que llegue aquí, a mediodía, un querido amigo mío viene, se sienta aquí en la cama, me agarra de las manos, se inclina sobre mí y me dice: “Sólo vine para decirte, Juan, cuán feliz fui desde que encontré tu amistad y te liberé de tus pecados. Siempre me gustó oír tus plegarias, pienso en ti cada día…Así que, Juan, este es Jesús reportándose”.
Es una de las lecciones más grandes que junto al salmo 29 Dios me ha enseñado una verdad que por desgracia a veces obviamos y es que Dios nunca nos deja solos y nada más nos pide que lo dejemos entrar para que el actué, te invito a que tomes tu biblia y leas el salmo 29 junto a la siguiente parte.
Hay un mensaje que David deja plasmado en estas páginas y es el nombre de Jehová, que esta repetido 18 veces en tan solo 11 versículos, he aquí su importancia, Dios no nos deja solos en ningún momento, pero nos pide que le reconozcamos no nos pide que le demos algo que él ya tiene sino que nos pide que confiemos en él y le entreguemos todo, dado que rendirle la gloria debida a su nombre es el verdadero culto a Dios, luego continuando con este salmo David hace notar la soberanía de Dios sobre todas las cosas y lo aclara con los efectos que produce tan solo la voz de Dios, tanto así que todo el que escucha un trueno debe reconocer que es la voz de Dios, una clara señal que el está con nosotros en todo tiempo, mas adelante encontramos en el verso 9 algo que puede resultar un tanto dudoso dado que dice que su voz hace parir a las ciervas y desnuda a los bosques, el sentido de esto es la tempestad que Dios envía causa tal terror en los animales del bosque que huyen espantados de ahí dejándolo” desnudo” es decir que nos guarda de todo mal, siguiendo notamos que Dios nos dice que El se entrona en el diluvio es decir que las olas y mareas, agitaciones y revoluciones de este mundo, por más grandes y terroríficas que sean, no perturban en modo alguno el poder y el reposo de la mente eterna, ni son capaces de sacudir ninguno de los designios de Dios y por ultimo en el verso once Dios nos dice que nos da la fuerza que nos sirve de vigor, a fin de que podamos dedicarnos a toda buena obra y hacer frente a todo mal, también nos da la paz que es el conjunto de bienes que Dios dispensa a los suyos.
En ocasiones estamos tan centralizados en nosotros mismos, escondidos en nuestros propios miedos y temores que nos olvidamos completamente que como todo un caballero Dios está esperando que lo invitemos a pasar, como dijo David en el salmo 29 , el está ahí en los truenos, en el aire que respiramos, está en todos lados, pero depende de nosotros reconocerlo, darnos cuenta del poder que tiene su nombre, que es sobre todo nombre, y también nos demuestra que nuestro Dios es un Dios que tiene poder sobre todo pero mejor aun que nos dice que él no solo no nos deja solos sino que nos da la fuerza y la paz para seguir adelante, me sorprende la manera en que Dios uso a Juan para permitirme a mi dejar entrar a Jesús completamente a mi vida para arroparme y decirme hijo acá estoy, no temas, descansa en mi, si te preguntas por Juan, el murió al día siguiente con una sonrisa en su cara y su cuerpo estaba inclinado a un lado como que alguien lo estaba abrazando mientras moría.
Yo estoy seguro que era Jesús el que estaba abrazándolo y reportándose con Juan.
¿estas dispuesto a dejar a Dios a entrar completamente a tu vida? te reto a que lo hagas.
“La entrega a Dios es el corazón de la adoración. Es la respuesta natural al asombroso amor y misericordia de Dios. Nos entregamos a él, no por temor u obligación, sino por amor, ¨porque él nos amó primero.¨” Rick Warren.
No hay comentarios:
Publicar un comentario