En la pasada entrada comentamos tres lecciones importantísimas a la hora de movernos hacia el conocimiento de la voluntad de Dios. Las describo nuevamente:
1. Si quieres conocer la voluntad de Dios, es para someterte a ella.
2. Si quieres conocer la voluntad de Dios, comienza conociendo la Biblia.
3. Si quieres conocer la voluntad de Dios, no pierdas de vista que se trata de conocerlo a Él y no de obtener respuestas para ti.
Tener preguntas no es ni malo ni abusivo ni desafiante. ¡Es parte normal de la vida! Dios nos creó con la capacidad de pensar críticamente y ante todo, nos ha dado la libertad de acercarnos a Él para exponer nuestras inquietudes. Esto implica desarrollar un hábito de comunicación constante con Él para solicitar su sabiduría para la vida (Santiago 1:5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada). En colosenses 1: 9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia; acá Pablo hace una referencia importante y es de no dejar de orar en ningún momento.
Asi que la Cuarta lección es: si quieres conocer la voluntad de Dios, acostúmbrate a orar.
En medio de la turbulencia que podríamos estar atravesando a la hora de tomar decisiones, es fantástico saber que contamos con la dirección divina. Además, debemos recordar que no estamos solos, porque otros nos acompañan en el mismo peregrinaje. Quizás van un poco más adelantados en el recorrido; tal vez tienen experiencias (positivas o negativas) en el proceso de conocer y obedecer la voluntad de Dios. Contar con apoyo de otros no solamente es un gran aliciente, sino una necesidad (Proverbios 11:14 Cuando faltaren las industrias, caerá el pueblo: Mas en la multitud de consejeros hay salud).
Quinta lección: si quieres conocer la voluntad de Dios, recibe el consejo de personas sabias, espiritualmente maduras.
La Biblia, la oración, los consejeros nos darán perspectiva para ver las situaciones como Dios las ve. Si logramos este punto de vista, ¡entonces es hora de disfrutar la libertad creativa que Él nos ha regalado para tomar decisiones! En otras palabras, la voluntad de Dios no se limita a opciones excluyentes, como izquierda o derecha, si o no, encendido o apagado, sino que muchas veces existe una gran gama de posibilidades. En casi todos los casos, existirán tal vez una o dos opciones no aceptables, que Dios llamará pecado o desobediencia, y muchas opciones aceptables (como en el caso de Adán y Eva, que solamente no debían comer del fruto de un árbol pero podían disfrutar de su libertad para seleccionar cualquier otro fruto). Entonces, ¡es hora de avanzar!
La voluntad de Dios se reconoce, se identifica, se descubre una vez que das el primer paso. No existen puntos inmóviles; no debieras paralizarte hasta recibir de forma mística o extraterrestre algún tipo de confirmación o señal (dicho sea de paso, el caso que siempre citamos de Gedeón como hombre de fe porque pidió confirmación en Jueces 6, es realmente un caso de incredulidad porque él ya conocía muy bien las instrucciones de Dios).
Si dedicas tu vida a obedecer a Dios en lo que sabes que es su voluntad, es decir si avanzas, entonces serás capaz de comprobar cuál es la voluntad de Dios para tu vida como nos dice Pablo en la epístola a los Romanos.
Rom 12:1 ASI que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.
Rom 12:2 Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
estos versículos nos ayudan a entender nuestra sexta lección: si quieres conocer la voluntad de Dios, da pasos de obediencia y la comprobarás.
Para terminar, quiero recordarte que Jesús es tu buen pastor; tú eres una oveja de su rebaño. Así que, tranquilo(a). Él garantiza que tú escucharás su voz como lo dice Juan 10:4,14, y le seguirás. ¡Ánimo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario